30 julio 2013

¿Te salio un moretón? Por qué aparecen las moraduras de la piel?

Antiestéticos. Ésa es la palabra que mejor define a los moretones, aquellas marcas en la piel que generalmente aparecen en los momentos más inoportunos, como cuando tienes que ir a una fiesta o ponerte tu traje de baño. Son algo absolutamente común, pero ¿te has preguntado alguna vez por qué se producen y cómo debes tratarlos?

La equimosis, como médicamente se conocen, son lesiones "epidérmicas o subcutáneas caracterizadas por depósitos de sangre extravasada debajo de la piel intacta", explica Javier Fernández, cirujano vascular de Clínica Lo Curro. Éstas se presentan frecuentemente cuando la persona ha sufrido un golpe o contusión simple en el área, aunque ésta no es su única causa.

"Otras etiologías son reacciones alérgicas, trastornos auto inmunitarios, infecciones que afecten la coagulación, radiación, quimioterapia, trombocitopenia (baja de las plaquetas), por envejecimiento de la piel o por medicamentos anticoagulantes", señala Ester Avayú, dermatóloga del mismo establecimiento.

La especialista añade que quienes tienen fragilidad capilar son más propensos a que les aparezcan moretones, incluso si sufren traumas muy pequeños y hasta imperceptibles. "Generalmente son los adultos mayores, cuyos vasos sanguíneos son más frágiles y además porque su piel es más fina", afirma.

Otro grupo proclive a padecer equimosis son las personas polimedicadas, que están en tratamiento con anticoagulantes o con enfermedades sanguíneas en que disminuyen las plaquetas.

Si te has fijado, los moretones tienen diferente tamaño y pueden pasar por una amplia gama de colores, desde negro hasta amarillo verdoso. Según señala Javier Fernández, lo primero depende del agente físico que genere la lesión, de la energía aplicada y del tipo de piel involucrada.

En tanto, la tonalidad que adquieren tiene que ver con todo el proceso que va desde que ocurre la contusión, hasta que el moretón desaparece. Ester Avayú los explica así:

"Los moretones cambian de color por transformación de la hemoglobina, que es la molécula que transporta el oxígeno en la sangre. La hemoglobina aporta el color rojo característico de la sangre con presencia de hierro en las moléculas. Cuando han pasado varios días, los glóbulos rojos del hematoma comienzan a destruirse y ahí se colocan de color azul violáceo, se producen algunas reacciones químicas en que pasa a ser bilirrubina y ahí el color es amarillo verdoso".

Rápida aparición, pero lenta recuperación

Imagina la siguiente escena: estás en tu casa, suena el teléfono y vas corriendo a contestar. Pero calculas mal y te pegas de lleno con la punta de una mesa un poco más arriba de la rodilla. "Moretón seguro", piensas, y luego te acuerdas con horror que en un par de días tienes un matrimonio y que el vestido que usarás no alcanza a taparlo.

"Quizás alcance a desaparecer", dices confiada. Pero debes saber que no será así, ya que en promedio un moretón dura entre dos y tres semanas. "Dependiendo del mecanismo involucrado en su génesis y del fototipo de piel, tenderá a ser mayor la duración de la equimosis", sostiene el cirujano vascular. Esto significa que para las personas de tez blanca, siempre será más difícil deshacerse de ellos.

"La mayoría de los moretones son autoinvolutivos", explica la dermatóloga. Sin embargo, es posible acortar el período de manifestación si se adoptan algunas medidas tales como:

- Reposo de la parte afectada, especialmente si hay dolor.

- Frío local por entre 15 a 20 minutos durante el primer y segundo día.

- Usar una venda elástica que no apriete.

- Elevar la zona afectada, en el caso de que ésta esté ubicada en una extremidad (brazo o pierna).

- No realizar masajes en el área.

Para favorecer la recuperación también es recomendable la aplicación de cremas o geles fibrinolíticos de acción local. Si prefieres lo natural, la árnica es una excelente aliada.

Por otra parte, es importante que sepas que en algunas situaciones es aconsejable que recurras a un especialista. "En líneas generales, se debe consultar cuando el paciente presenta un sangrado repentino de la piel, mucosas o emuntorios, sin razón aparente. De igual manera, cuando existe un moretón inexplicable que no desaparece", indica Javier Fernández. Ester Avayú también recomienda hacerlo en el caso de los hematomas perioculares.




Fuente: emol

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