La Violeta

Las violetas pertenecen a las violáceas. Las partes utilizadas como medicinales son las flores y las hojas. Su recolección debe realizarse en primavera (marzo y abril), y deben dejarse secar al sol con mucho cuidado.

Dentro de sus componentes activos, encontramos saponinas, alcaloides, aceite esencial, flavonoides y
mentilsalicilato. De esta forma, las violetas se caracterizan por ser expectorantes, alterativas, diurética, antineoplásica y antiinflamatoria, lo que las faculta para tratar diferentes afecciones cutáneas como el eczema e incluso el reumatismo a largo plazo.

Su empleo terapéutico principal es para atacar la tos o la bronquitis, el cual se conoce tradicionalmente desde hace mucho tiempo y está bastante difundido. Asimismo, contrarresta el catarro del conducto respiratorio superior.
Como es diurética, también resulta ideal para combatir las diversas afecciones urinarias y la retención de agua.


Por otro lado, desde una perspectiva olística, se ha creído que las violetas poseen componentes anticancerígenos, lo que las convierte en una posibilidad para el tratamiento del cáncer.

La infusión de la violeta se prepara vertiendo una taza de agua hirviendo sobre una cucharadita de la hierba. Debe dejarse reposar durante quince minutos, y tomarse tres veces al día.

La tintura por su parte, se toma tres veces al día en pequeñas cantidades de 1 ó 2 mililitros.

Como puede verse, la violeta no sólo es un adorno en tu casa, sino que además es una planta medicinal. Por lo que aprovecha su belleza y ten siempre en tu casa, estas flores que sin duda pueden ayudarte con tu salud.

1 comentario:

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