28 enero 2013

Perros y niños: veterinario da las claves para una convivencia sin riesgos

El doctor Daminán Murcia, médico veterinario y docente de la Universidad Juan Agustín Maza, de Argentina, entregó a través del sitio los andes.com.ar una serie de recomendaciones para generar una convivencia sin riesgos entre niños pequeños y perros de carácter inquieto.

"La mayoría de las mascotas miran a los niños con curiosidad, y no presentan signos de agresividad hacia ellos. Sin embargo, algunos perros pueden percibir a los bebés como un mamífero extraño, y una posible pieza de caza. Sobre todo aquellos que nunca han visto a un bebé y, por tanto, no lo reconocerán como una cría de los seres humanos. Para ayudar a prevenir accidentes, debemos tomar algunas precauciones", aconseja el médico.

A continuación, las recomendaciones del veterinario:

- En primer lugar tenemos que asegurarnos que nuestra mascota no tiene ningún problema de agresividad hacia los niños, a los adultos, o que no haya presentado ningún comportamiento predatorio (de caza) hacia pájaros, gatos, o cualquier otro mamífero.

- Si el perro ha manifestado algún tipo de agresión anteriormente, los padres deben consultar a un terapeuta del comportamiento animal, quien puede evaluar al animal e indicar, si fuese necesario, un plan de trabajo para reducir la probabilidad de que el perro pueda ser agresivo con el niño.

- Recuerda que un animal no debe estar solo con un niño en ningún caso. Esto no es porque los perros sean agresivos con los niños por naturaleza, sino porque los niños pueden tener reacciones extrañas hacia el animal cuando éste se les acerca para buscar contacto físico, o simplemente para abrazarlos por amor a ellos.

- Hasta que el niño no sea capaz de comportarse apropiadamente con el animal doméstico, aproximadamente a los 10 años, no se debe permitir que los chicos y perros actúen recíprocamente, sin saber cómo responden en esas circunstancias. Esta es una medida de seguridad muy importante que protege tanto al niño como a la mascota.

El perro y la llegada de un bebé a la familia

Según el veterinario, el proceso de introducción del bebé tiene que comenzar antes de su nacimiento y se debe seguir los siguientes pasos:

1) En primer lugar, y como condición indispensable, cualquier propietario en estas circunstancias debe asegurarse de tener un buen control sobre su perro mediante una educación básica. Este proceso, cuando se parte de 'cero', nos ocupará aproximadamente un período de un mes.

2) Antes de la llegada del bebé se debe establecer un horario regular de alimentación y paseos para el perro, que se ajuste a la realidad de las nuevas circunstancias. Deberá respetarse cuando el niño esté presente. Incluirá de uno a dos paseos diarios, de una duración de 5 a 10 minutos, dedicados exclusivamente a atender las necesidades del animal. Durante esos paseos, acaricia al perro, cuídalo, háblale despacio y cariñosamente, juega con él, dale masaje y todo aquello que sepas que a él le gusta.

3) Las áreas donde permanecerá el bebé tendrán un olor característico, dado por los artículos que utiliza el bebé (pañales, lociones, talco y otros objetos), que son interesantes para el perro. Deja que el perro se acostumbre a ellos antes de su llegada, olfateándolos e incluso manosearlos e impregnarnos de su olor y que el perro nos huela. Igualmente, los objetos o la ropa del bebé pueden ser atractivos para el perro; por lo que no permitiremos que juegue con ellos enseñándole modales, utilizando las ordenes básicas. Cuando el bebé esté presente, tomaremos algún objeto o ropa que el niño haya usado y se lo enseñaremos al animal, para que se familiarice con ellos y sepa que también hay un niño involucrado en la familia.

4) Cuando el bebé llegue a casa, necesitarás ayuda. Debes poder saludar y prestar atención a los animales sin tener que decirles que se marchen, o arriesgarse a intervenir porque esté molestando al bebé. Alguien debe poder sostener al bebé mientras tú saludas a los animales.

5) El animal puede oler y explorar al bebé. Si el animal se manifiesta temeroso del bebé, habla suavemente con el animal, frótalo, dale masaje, y anímalo para oler al niño. No sostengas ni muevas al niño en el aire delante del perro. Esto podría incitar al animal para arremeter contra el bebé. Esta es una conducta inapropiada y potencialmente peligrosa. Recuerda que en todo momento debe haber tranquilidad.

6) Si después de 3 semanas, el animal acepta al bebé sin presentar malas conductas, puedes estar tranquila. No obstante nunca dejes solos al animal y al niño.

7) Bajo ninguna circunstancia un animal doméstico puede dormir en la misma pieza que un niño.

Para recordar

El doctor Murcia entrega también una lista con lo que jamás se debe olvidar cuando en una familia conviven un niño y un perro:

- Si el animal es agresivo, o se asusta del niño, se debe empezar con una exposición gradual del animal a los niños, según hemos comentado anteriormente.

- Recuerda que la agresión por predación (caza) es la forma más común de agresiones a bebés, considerando que la agresión por miedo está frecuentemente asociada a niños con dos años de edad. Estos niños todavía no coordinan bien sus actos y pueden hacer daño a un animal, inadvertidamente, por sus manipulaciones.

- Se debe enseñar a los niños a tratar a los animales suavemente. Es especialmente importante tener en cuenta que un perro viejo o enfermo, con dolores, puede hacer uso de la mordedura como única defensa contra un niño que no sabe tratar bien a los animales.

- Por último, una conducta apropiada tanto del animal de compañía como del niño puede ser una experiencia maravillosa y puede ayudar a que los niños sean más humanos y tengan una mejor relación social.
 

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