Grandes Historias de Amor

Diego Marcilla e Isabel de Segura (Los amantes de Teruel)

A principios del siglo XIII, viven en Teruel dos familias, probablemente hidalgas y, por lo que se sabe, en buena armonía. Mientras que los Segura disfrutaban de una posición económica acomodada, los Marcilla no parece que tuviesen tal suerte. Isabel de Segura, heredera de los primeros, y Diego Marcilla, segundón de la otra, eran dos jóvenes de parecida edad, se conocían desde niños, jugaron juntos y al llegar a la adolescencia cambiaron su amistad por un profundo amor. En su momento, de común acuerdo con su amada, el joven solicitó la mano de Isabel. D. Pedro de Segura, padre de la novia, se opuso tajantemente, alegando la falta de recursos de los Marcilla. Ante esta negativa, Diego Marcilla solicita de D. Pedro, un plazo de cinco años para intentar mejorar su suerte.

Estamos en el Aragón de la Reconquista, el poder almohade acaba de ser destrozado en forma definitiva en las Navas de Tolosa; ahora, el territorio controlado por los musulmanes aparece como presa fácil para el empuje cristiano, está al alcance de la mano de guerreros afortunados conseguir riqueza y honor. El tesón de los novios vence la inicial reticencia paterna y se consigue el acuerdo; de inmediato el joven se va a la guerra. Pasan los cinco años y Diego no regresa, ¿habrá muerto en el empeño? ¿será que olvidó su promesa?. La falta de noticias autoriza al padre de Isabel para, sin faltar a su palabra, concertar la boda de su hija con D. Pedro Fernández de Azagra, cuya familia es probablemente la más acaudalada y poderosa de la frontera. El día de la boda, un jinete cruza la muralla, extrañado por el alegre ambiente que reina en las calles, pregunta la causa y al oír la respuesta su rostro palidece, corre hacia la iglesia y llega a los pies del altar mayor justo a tiempo para escuchar la bendición del sacerdote a los recién casados. Se trata, como era de imaginar, de D. Diego, ahora rico y ennoblecido por su valor y decisión en el campo de batalla. Ante lo inevitable de su suerte, pide a Isabel un único beso de despedida; pero la reciente esposa, como ya pertenece a otro hombre, se lo niega y el infeliz enamorado cae muerto, fulminado a sus pies.


Al día siguiente, tienen lugar los funerales por Diego. En mitad de la ceremonia aparece una dama vestida de luto, que acercándose donde se expone al fallecido, le besa y a continuación cae muerta a su lado. Es Isabel, quien no ha podido sobrevivir a aquella única prueba de amor.


Las tres familias afectadas deciden enterrarlos juntos, en la nave de la misma iglesia donde ha culminado la tragedia.


¿Leyenda o realidad? Es difícil responder. Los numerosos estudios parecen alimentar la segunda hipótesis. Existe un acta notarial fechada en 1619 que atestiguan una exhumación realizada en 1555 durante unas obras en la iglesia de San Pedro. Enterrados bajo el pavimento aparecen los cadáveres de un varón y una mujer, que son los restos que ahora reposan bajo el mausoleo de Juan de Ávalos. Los resultados de los análisis realizados en el año 2004 corroboran el origen medieval, aunque con ciertas discrepancias según las diferentes muestras. Mientras que algunas apuntan a 1260 como antigüedad máxima, con un margen de error de unos cuarenta años, en buena armonía con la fecha de 1217, donde varias crónicas sitúan los hechos; otras las datan entre los siglos XIV y XV. Una plausible explicación sería la posible contaminación con otras fuentes ocurridas durante algún traslado o levantamiento no registrado. Parece cierto que al descubrirse los cadáveres, de inmediato fueron atribuidos a Los Amantes de Teruel.


Rainiero de Mónaco y Grace Kelly

Grace tenía 25 años, había ganado un oscar y era un de las bellezas más famosas del mundo. En la primavera de 1955, fue al festival de Cannes, ya que fue invitada a una sesión de fotos con el Príncipe de Mónaco, para publicidad turística, pero dijo que no iba a ir porque a esa misma hora tenía un turno en la peluquería. A base de insistencias, Grace fue a la sesión y los dos charlaron y se sintieron atraídos el uno por el otro. Al volver ella a los Estados Unidos, comenzaron a cartearse con el padre Tucker como mensajero. Rainiero la siguió hasta EE.UU para establecer un romance con ella, después de obtener el consentimiento de sus padres. Rainiero le regaló a Grace un anillo de compromiso. Ella decidió no quitárselo mientras filmaba su última película en Hollywood, "Alta Sociedad". Los Grimaldi reclamaron un examen ginecológico para ver si Grace podía tener hijos. Kelly estaba muy preocupada porque ese examen además iba a demostrar que ella no era virgen. Rainiero ordenó que el examen se pasara por alto y en aquel momento la prensa no se enteró del asunto.

Se casaron el 18 de abril de 1956. A partir de entonces su vida y su trabajo estuvo dedicada por entero a su familia y al Principado. El 23 de marzo de 1957, nueve meses y cinco días después de la ceremonia nació su primera hija, la princesa Carolina y el 14 de marzo del año siguiente, nació Alberto, poco tiempo después Estefanía. Instalada en el trono de su reino encantado, Grace de Mónaco tuvo muchas otras vidas. Madre, mujer de mundo, princesa, también, de un reino que también tiene realidad histórica y su esposo estaba reconstruyendo. Rainiero devolvió a su patria el orgullo de una cierta independencia y palmaria prosperidad. Grace supo poner su gracia natural al servicio de causas bien reales y materiales.


En 13 de septiembre de 1982 la princesa sufrió un accidente cuando conducía su coche por una carretera cercana a Mónaco. Llevaba a su hija Estefanía como acompañante, quien salió ilesa. Al dia siguiente, la princesa murió sin recobrar el conocimiento, tenía 52 años. Rainiero nunca pudo superar la pérdida de su esposa, alejándose gradualmente de la sociedad para vivir aislado en palacio. Tras varias hospitalizaciones, su salud fue deteriorándose. Murió el 6 de abril del 2005, a los 81 años.


Tristán e Isolda

El origen de esta leyenda se remonta a un relato celta que describía el romance entre una princesa inglesa y un guerrero irlandés. Este marco le pareció el ideal a Richard Wagner para componer su famosa ópera (fruto del amor imposible del joven Wagner con Matilde Wesendok).

Tristán, hijo de Meliadus y Blancaflor, creció desconociendo quiénes eran sus padres, ya que murieron los dos, y fue educado por el fiel servidor de su madre. Él lo educó tanto en el manejo de las armas como en el arte, y el joven pronto aprendió a tocar muy bien el arpa. Cuando Tristán tuvo suficiente edad, salió en busca de aventuras, hasta que el destino lo llevó a las puertas del castillo del Rey Mark, en Cornualles. Allí se enteró de la verdadera historia de su linaje y fue recibido muy atentamente. Decidió vengar la muerte de su padre retando a combate a Morgan a quien terminó venciendo. Pero pronto un emisario del rey de Irlanda, Morold, llegó a la Corte del Rey Mark para cobrar sus exagerados impuestos. Tristán no pudo permitir esta injusticia, por lo que le retó a un combate. Tristán terminó por acabarlo, pero recibió una herida del arma envenenada de su contrincante que sólo podía curar la hermana de Morold, Isolda.


Tristán partió así hacia Irlanda para ser curado por la princesa Isolda, pero no dio a conocer su nombre, sino que se hizo pasar por un simple juglar que tocaba muy bien el arpa. Isolda y su madre le curaron su herida y Tristán pasó muchos días en la Corte con ellas. Isolda llegó a descubrir, durante estos días, la verdadera identidad de Tristán, el caballero que había dado muerte a su hermano. En un principio ella trató de matarlo mientras él dormía pero enseguida se arrepintió y lo perdonó. Pero Mark, el Rey de Cornualles le había ordenado a Tristán que pidiera la mano de la princesa Isolda en su nombre y se convierta en la reina de Cornualles. De modo que, para sorpresa de todos, Tristán pidió la mano de Isolda para Mark.


La madre de Isolda, al ver infeliz a su hija, hizo una pócima de amor para que Isolda y Mark la tomaran antes de casarse y de este modo se enamorarían. Pero durante el viaje en barco hacia la corte de Mark, Isolda y Tristán bebieron la pócima por equivocación y ellos fueron los que quedaron perdidamente enamorados. Sin embarago, decidieron separarse apenas llegaron a Cornualles. Tristán realizó muchas proezas y hazañas en nombre de Isolda hasta que fue mortalmente herido. Pero no quiso recibir la ayuda de Isolda, para no despertar las sospechas del rey Mark. Tristán fue informado de la existencia de otra curandera que vivía en Bretaña, también llamada Isolda. Hacia allí fue y le curó. Entonces ésta se enamoró de él. Tristán pensó que casándose con ella lograría olvidar a su amada Isolda, pero se equivocó. Así vivió infeliz durante algún tiempo, hasta durante un combate es herido por un golpe de lanza envenenada. Acuden muchos medicos, pero ninguno sabe curar el veneno y Tristán siente que su vida se pierde. Entonces, levantándose, dice a su fiel compañero que quisiera volver a ver por ultima vez a su Isolda, la de los cabellos rubios. Su compañero decide ayudarle. Convienen en que si consigue traerla, izará la vela blanca, pero si fracasa, izará la vela negra. Para desgracia de los amantes, la otra Isolda se entera de toda la conversación. Isolda la rubia es puesta al corriente de la situacion de salud de su amante,y no duda en darle consuelo con su presencia. Tristán cada día pide que se vigile el mar, y cuando Isolda la de Bretaña anuncia la llegada de la nave, miente y dice que la vela es negra. Entonces Tristán se deja morir. Cuando su amor, Isolda, llega y se entera de la desgracia, sube a sus aposentos, exhaló su último suspiro y murió sobre el cuerpo de su amado.


Los dos cuerpos fueron transportados a Cornualles, donde se enterraron por tumbas separadas, por orden del Rey Mark. Pero cuenta la leyenda que de la tumba del juglar nació una enredadera que, cruzando las paredes, descendía hasta la tumba de Isolda. La planta fue cortada dos veces por orden del Rey, pero insistía en crecer. Cuentan que una rosa y una vid crecen de las respectivas tumbas y se entrelazan.


Sissi de Baviera y Francisco José

La historia de amor entre la princesa Sissi de Baviera y Francisco José comenzó en 1853 en una localidad cerca de Salzburgo donde el Emperador de apenas 23 años estaba de vacaciones. Francisco José debía haber sido presentado a la princesa Elena de Baviera, hermana de Elizabeth, pero al conocer a Sissi se enamoró perdidamente y oponiéndose a su madre se comprometió con aquella joven de apenas 15 años. Un año después se celebró la boda y Austria se enamoró de su joven emperatriz de cuentos de hadas. Sin embargo, Sissi no era feliz. Francisco José la amaba, pero al gobernar sobre 50 millones de personas, tenía poco tiempo para su esposa, quien pasaba la mayoría de las noches durmiendo sola, fuera de la cama imperial. La emperatriz, de espíritu inquieto y gran inteligencia, pronto se interesó en los asuntos de Estado y sus ideas liberales pronto contribuyeron en la lucha por la igualdad del pueblo húngaro y lograron que Francisco José fuera consagrado Rey de Hungría.

La madre del Emperador nunca aceptó a Sissi y cuentan crónicas de la época, que los invitados a los banquetes del palacio real solían reservar para la misma noche una mesa en el restaurante del hotel Sacher. El ambiente tenso entre el Emperador, su madre y Sissi no auspiciaba grandes veladas y las cenas solían ser muy breves.


La tensión llegó a tal punto que la Emperatriz comenzó a tener una vida bastante independiente de la de su marido, le encantaba viajar y algunos afirman que solía escaparse bastante. Los viajes de Sissi se hicieron cada vez más frecuentes y más largos. Iba a visitar a su familia en Alemania, Inglaterra, Venecia que todavía estaba bajo dominio de Austria, o a su "paraíso secreto", como le gustaba llamarle a la isla de Madeira sobre el Océano Atlántico. Al principio viajaba a todo lujo, con incontables vestidos y un séquito de 90 personas a su servicio, que ocupaban varios vagones del tren imperial. Un hecho por demás desgraciado, el suicidio de su hijo, transformó profundamente el carácter de Sissi, que continuó viajando pero sin tanta pompa. Viajaba sólo con una dama de compañía y se registraba en los hoteles con un seudónimo: "Duquesa de Hohenberg". Cada vez más alejada de su marido, sólo se enteraba de su paradero por la prensa.



Todas las imágenes de Sissi, los retratos y esculturas, la muestran como una mujer joven. Esto es porque cuando Sissi cumplió los 30 años, cubrió su rostro con un velo, para que siempre se le recordara joven y bella. En vida ella misma se encargó de convertirse en un mito. Y su muerte no fue menos cinematográfica. Fue asesinada a la edad de 61 años en un atentado político. Pegado al Palacio Real, muy cerca del Teatro Nacional y el Ayuntamiento, su marido Francisco José, decidió construir un parque abierto al público, con un memorial de Elizabeth.


Elizabeth Taylor y Richard Burton


Elizabeth Taylor y Richard Burton se conocieron en la filmación de Cleopatra en 1963, donde obviamente Elizabeth era la hermosa protagonista y Richard era el guapo actor británico que haría el papel de Marco Antonio. Para ese entonces los dos estaban casados. Ambos eran volubles, caprichosos, derrochadores, y se entregaron al otro con una carnalidad, que dejó perplejo al mismísimo Mankiewicz durante el rodaje de Cleopatra. Se divorciaron de sus respectivas parejas y se casaron por primera vez en 1964. Diez años después se divorciarían, pero al año siguiente vuelven a estar en las portadas de la prensa, al anunciar que se vuelven a casar. El amor esta vez les duró poco, ya que al año siguiente se separaron (constantes discusiones y problemas con el alcohol). Su relación fue apasionada y tormentosa. Se insultaban y hacían el amor hasta caer sobre sus propias fuerzas, se embriagaban de alcohol hasta olvidarse del mundo y eran capaces de empezar de nuevo otra vez. No soportaban estar juntos y cuando se separaban, el mundo era el espacio mas amargo de sus existencias.

Liz se casó con un senador llamado Warner. En medio de una fiesta que celebraban, apareció Richard Burton, ebrio y ciego de rabia, y le ordenó a la Taylor que se fuera con él aquella noche ya que él era el único que podía satisfacerla. Ella recogió sus cosas, se acercó a su marido y se excusó con un simple pero demoledor: "Tengo que irme, me necesita". Ella volvió al día siguiente, evidentemente bien satisfecha. Su matrimonio con Wagner fue muy infeliz, llevándola al alcoholismo. Más tarde se divorciarían. Se dice que Burton, a pesar de volverse a casar y Liz en brazos de otros maridos, no coordinaba sus sentimientos, olvidaba los guiones, los manchaba de burbon y caía desfallecido.


El actor murió en 1984, a los 59 años de edad en el hospital de Ginebra (Suiza), a consecuencia de una hemorragia cerebral. Liz Taylor, dijo que cuando fallezca, quiere ser enterrada al lado del hombre que mas amó, en Suiza, con los valles y montañas cubiertas de nieve.


Diego Rivera y Frida Kahlo

Frida conoció tres años después de su accidente (chocó el autobús en el que viajaba con un tranvía) a Diego Rivera, a quien le llevó algunos de sus primeros cuadros para que los viera. Éste quedó impresionado por su talento (la animó a continuar pintando) pero también por su belleza. Él era 22 años mayor que ella, y se sintió atraída por él cuando le vio. Al poco tiempo se casaron y esa relación estuvo marcada por el amor desenfadado y la infidelidad, pero además, por el compromiso político al cual estaban los dos abocados. Así fue que al poco tiempo, en 1929, se casaron. En 1932 Frida tuvo un aborto que la afectó en lo más hondo, además de inspirarle dos de sus obras más valoradas: “Henry Ford Hospital” y “Frida y el aborto". Estuvieron juntos hasta 1940, cuando decidieron divorciarse, pero un año después volvieron a contraer matrimonio. Fue una relación netamente tormentosa. Amor y odio se conjugaban en un romance que tuvo varias idas y vuelta, para siempre volver a estar juntos. Vivieron una vida sobrepasando los límites de lo convencional. De hecho la madre de Frida se opuso rotundamente a esta pareja, ya que no le gustaba que Diego fuera comunista y ateo, y encima mujeriego. La relación entre ambos fue problemática y llena de pasión, es que ambos tenían personalidades avasallantes. Pero los dos por igual dedicaron su existencia al arte, a la vez que entre ambos hubo una mutua admiración. Y aunque juntos, él no dejó de estar con otras mujeres, mientras ella luego comenzó a hacer lo mismo, tanto con hombres como con personas de su mismo sexo. Eso sí, tanto Frida como Diego estaban al tanto de todo.

En 1953 tuvieron que amputar la pierna a Frida por debajo de la rodilla, debido a una infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones. Durante ese tiempo, debido a que no podía hacer mucho, escribía poemas en sus diarios, la mayoría relacionados con el dolor y remordimiento. Murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954. No se realizó ninguna autopsia, y su cuerpo fue icinerado, albergando sus cenizas en la Casa Azul de Coyoacán.


Después de la muerte de Frida, Diego se casó con Emma Hurtado. Murió el 24 de noviembre de 1957, a los 70 años, a causa de un cáncer.

Katherine Hepburn y Spencer Tracy

Katharine Hepburn y Spencer Tracy han sido una de las parejas más famosas de la historia del cine. No sólo por su historia de amor, sino por sus películas juntas, y las muchas anécdotas que protagonizaron.

En su primer trabajo juntos, Tracy ya tenía dos Oscars a sus espaldas, y Katharine Hepburn, nerviosa, la primera vez que se puso a su lado, le dijo atropelladamente:


“Oh, señor Tracy, soy muy alta para usted”


Sagaz como era Tracy y afilado de lengua, éste le replicó


“No hay problema, querida. Pronto estarás a mi altura“.


También era de todos conocido que Spencer Tracy siempre exigía en sus películas aparecer el primero en los títulos de crédito. En cierta ocasión le preguntaron por qué pedía eso incluso cuando actuaba junto a Katharine Hepburn. Cuando Tracy le preguntó “¿por qué no?“, el periodista le contestó con otra pregunta: “¿y por qué no las mujeres primero?”. La respuesta del afinado Tracy fue rápida…


“Esto es una película, no un bote salvavidas“.



En cuanto a Katharine Hepburn también demostró su carácter cuando en otra ocasión trabajó junto a a John Barrymore en Doble Sacrificio (1932). Las tensiones fueron continuas, y cuando acabó el rodaje, Hepburn le dijo a Barrymore:


“Gracias a Dios que no tengo que volver a actuar con usted”


A lo que John Barrymore le contestó:


“Oh, querida, no me había dado cuenta de que lo hubieras hecho“.


La Princesa Diana y Dodi Al Fayed

Al liberarse y divorciarse la transformación de Diana es patente. El cabello más corto, rubio, una figura atlética e impresionante seguridad. Sigue siendo la delicia de los fotógrafos. Pero ahora combina su frívola afición por la ropa cara con la ayuda a los más desamparados.
Es la princesa humana y solidaria que sorprende a todos con sus viajes a Bosnia o a Angola. Su cruzada por erradicar las minas antipersonales y de impulsar una campaña mundial con el objetivo de prohibirlas es seria y trascendente. Igualmente el apoyo que brinda a mutilados por la guerra, ancianos o enfermos con sida. No necesita guantes para tocarlos.
De pronto tiene ideas geniales. Como la de rematar, en julio de este año, los vestidos que usó cuando fue esposa de Carlos. No sólo borró definitivamente su imagen de compradora compulsiva sino que reafirmó su figura de embajadora de buena voluntad. El dinero obtenido de la venta contribuirá a desarrollar sus obras de caridad.
En la galería Christie's de Nueva Tork, los 79 vestidos de fiesta de Di significaron una suma de más de tres millones de dólares. Nadie lo podía creer. Uno de los más caros fue el llamado "Travolta" (que lo usó la noche que bailó con Travolta en la Casa Blanca de Reagan), se remató en nada menos que 222,500 dólares.
Estos últimos meses habían sido buenos para Diana. Comenzó a salir con Dodi Al Fayed, también divorciado e hijo de Mohamad Al Fayed, millonario de origen egipcio dueño de la cadena de la tradicional tiendas Harrod's, un símbolo nacional. Se enamoraron.
El primer encuentro tuvo lugar en Saint Tropez, en la casa del millonario. Allí acudió Diana con sus hijos a pasar las vacaciones de julio. Luego, la princesa y Dodi partieron a un crucero de dos semanas por Córcega y Cerdeña. Los paparazzi captaron el romance (las fotos se transaron en el mercado en 450,000 dólares) que Diana a su regreso no intentó ocultar. Nuevamente las especulaciones. Diana cristiana y Dodi mahometano. Si realmente se casaban, ¿qué podía suceder?
"Han sido las vacaciones más hermosas de mi vida", repitió Diana una y varias veces. También serían las últimas.

EL ACCIDENTE


"La van a matar", dijo Fergie algunas semanas antes del accidente. El acoso de los paparazzi a la princesa Diana era ya preocupante. Una persona pública, tan pública como Diana, fotografiada diariamente durante 17 años, protagonista de la más célebre historia de amor y odio, casi reina del imperio más antiguo del mundo, y -fundamentalmente- madre del futuro rey de Inglaterra, ¿tenía legítimo derecho a una vida privada? Se sabe que Dodi, tiempo atrás, había contratado a un relacionista público para darse a conocer en Hollywood y luego mejorar su imagen ante los ingleses. Paradójico. Con Diana, sin embargo, empezaba a conocer las virtudes -y la necesidad- de la privacidad.

Su padre Mohamed Al Fayed no es una persona grata en los empingorotados círculos de Gran Bretaña, a pesar de su enorme fortuna (la número 14 en Inglaterra). Ha estado en ceremonias oficiales de la realeza desde hace varias décadas pero por nada se le otorga la nacionalidad que él tanto aspira.
La noche del 31, el chofer oficial había abandonado primero El Ritz, solo, como señuelo. Quedó al volante un hombre de seguridad del Hotel, Mr. Paul, once años trabajador del Ritz, experto en manejar carros Mercedes Benz blindados. Había seguido un curso en Stuttgart, en la misma MB. El problema era que había tomado el equivalente a una botella y media de vino con el estómago vacío: "A ver si me alcanzan", les dijo a los paparazzi motorizados que no habían caído en el engaño y aún esperaban en la puerta.
Las últimas fotos conocidas indican que hubo un altercado en la puerta del Ritz. Primero a Dodi se le ve discutiendo. Luego, él y Diana se agazapan en el asiento trasero. No llevan puesto cinturón de seguridad.
Un nuevo testimonio habla de una motocicleta zigzagueante delante del automóvil. La Mercedes ha ofrecido sus peritos para estudiar el caso y recalca que si bien el velocímetro se encontró trabado marcando 196 kph., esto no necesariamene significa que hayan estado viajando a esa velocidad. El violento impacto pudo haberlo dejado así. También se habla de un poblema de diseño del túnel bajo el Puente del Alma: sus pilotes centrales carecen de protección para los automovilistas. Cinco de los fotógrafos serán enjuiciados, ya que -investigación al margen- en Francia existe la ley del buen samaritano, donde las personas están obligadas a socorrer a los heridos. Además, en una emergencia médica existe lo que se llama "La Hora Dorada", tiempo crucial para salvar una vida desde que sucede un accidente. Un médico francés que pasó fortuitamente por el túnel intentó asistirla, sin saber de quién se trataba. La encontró con la cabeza gacha, ahogándose en su propia sangre. Corrigió su postura y por su reacción covulsiva se percató que había sufrido un traumatismo encefalocraneano. A Diana recién pudieron liberarla una hora después del choque. Según testigos los paparazzi prefirieron tomar macabras fotos, y algunas ya han sido publicadas en el medio más sensacionalista del mundo, el infame "Bild" de Alemania, cuya carátula la televisión ha reproducido distorsionando electrónicamente las fotos en cuestión.
Al día siguiente, mientras que algunos turistas contemplaban la boca del túnel con congoja, otros se dedicaban a recoger pedacitos del Mercedes como si fueran reliquias.
Alrededor del mundo, la gente tomaba partido. Ella nunca tuvo clase, decían en una peluquería limeña. Carlos tiene la culpa, se aseguraba en una conversación por celular. Los mandaron matar, decían en el mercado. Aisladamente, se reportaban palizas injustificadas a fotógrafos en diversos puntos del globo.
A través de su portavoz, el padre de Dodi declaró: "cambiaría el Harrod's y el Ritz por las vidas de Diana y Dodi". Simultáneamente, una de las vitrinas de Harrod's mostraba sendos retratos de la pareja.
El fiel guardaespaldas de Diana, el único sobreviviente, tiene la última palabra.


Marilyn Monroe y Arthur Miller

En los comienzos de 1956, Marilyn estaba en el apogeo de su carrera. Sus actitudes provocativas fuera de la pantalla y los papeles de rubia explosiva para los que era convocada hicieron que en poco tiempo figurara en la lista de las diez estrellas más populares de Hollywood. Era libre y los amantes se sucedían unos a otros. Marilyn, siempre necesitada de afecto, encontraba en el sexo una excusa para sentirse querida. Había comenzado a refugiarse en el alcohol, y tomaba pastillas para dormir por las noches y para mantenerse despierta durante el día. Tenía veintinueve años y suspiraba por un hombre al que conocía de vista: Arthur Miller. El dramaturgo, casado y con hijos, no parecía reparar en la estrella, hasta que ella se le acercó demasiado durante una fiesta. El flechazo fue instantáneo y, en poco tiempo, Arthur y Marilyn comenzaron una relación sólida y estable. En los comienzos de su noviazgo con Miller, Marilyn filmó El principe y la corista, la película en la que compartió cartel con el gran actor y director Laurence Olivier. Durante el rodaje —que se llevó a cabo en Inglaterra— Arthur la llamaba por teléfono desde los Estados Unidos todas las noches utilizando el seudónimo de "Mr. Leslie”.

Marilyn estaba ansiosa por casarse; pero Arthur Miller prefería tramitar un divorcio pacífico de su esposa y no quería provocar ningún escándalo. Atenta, cariñosa y comprensiva, la estrella tuvo la paciencia necesaria para esperar a ese hombre que tanto la atraía. El casamiento se hizo el 29 de junio de 1956. Marilyn ya conocía a sus futuros suegros y creía que por fin tendría una familia.


Si bien los primeros tiempos de la pareja fueron buenos, pronto comenzaron los problemas. Marilyn se aburría en la casa mientras Arthur se encerraba a escribir el guión de Los inadaptados; y él perdía la paciencia cada vez que Marilyn se encerraba a llorar en su cuarto, pidiendo atención. Cuatro años después de la boda, y cansado de las infidelidades y los caprichos de su mujer, en 1960 Arthur Miller solicitó el divorcio. Habían quedado atrás los tiempos en que Marilyn lo llamaba “pa” y le cocinaba sus platos favoritos.


Uno de los hechos que desencadenaron la crisis definitiva de la pareja fue la aventura amorosa de Marilyn con el actor Yves Montand, con quien compartió cartel en la película El multimillonario. Tanto Arthur Miller como Simone Signoret —la mujer de Montand— soportaron estoicamente el publicitado romance hasta que Montand se cansó de Marilyn y volvió con su esposa. El divorcio de Arthur Miller fue demasiado para el frágil carácter de Marilyn; y sólo después de una serie de crisis depresivas y de un par de intentos de suicidio, logró estabilizarse su delicado equilibrio emocional.

Salvador Dalí y Gala

La relación entre Salvador Dalí y Gala podría incluirse entre las grandes pasiones de la humanidad, aunque no responda exactamente a los tópicos de una historia de amor. La fuerte personalidad de Gala no sólo enamoró al joven pintor español, sino que inspiró gran parte de su obra. Los primeros días de su delirante romance, que se prolongaría hasta la muerte de los protagonistas, dan muestra de lo excéntrica y apasionada llegó a ser su relación. La relación de Gala y Dalí fue complicada y basada más en el arte que en el amor, pues siempre se ha dicho que el autentico gran amor de Dalí fue García Lorca. Sin embargo, la indefinición sexual del genial artista y su miedo al sexo hicieron que nunca llegara a aceptar al poeta.

Gala (o Helena Ivanovna Diakonova, su nombre real) por entonces casada con el poeta surrealista francés Paul Éluard y poseedora de una generosa lista de amantes, llegó a Cadaqués en verano de 1929 para pasar unas vacaciones acompañada por algunos amigos. Al parecer, Dalí se sintió inmediatamente atraído por la belleza y desinhibición de la misteriosa rusa, e hizo todo tipo de extravagancias para llamar su atención: usó perfume de estiércol de cabra, se manchó las axilas de sangre, se puso collares de perlas y un geranio rojo en la oreja, fingía histéricos ataques de risa... Excentricidades en parte inútiles, puesto que Gala ya sentía una cierta curiosidad por el pintor antes de llegar a Cadaqués: “Éluard no hacía más que hablarme de ese guapo Dalí. Era casi como si me estuviera empujando hacia sus brazos antes de que lo viera”, comentaría años después. En cualquier caso, animada o no por su marido, pronto empezó a flirtear con el pintor. Según los amigos de Dalí, la presencia de Gala cambió al pintor de un día para otro. Le dedicaba la mayor parte de su tiempo, hablaba continuamente de ella y empleaba buena parte de su ingenio en llamar su atención. Luis Buñuel, quien por aquellas fechas también se encontraba en Cadaqués para colaborar con Dalí en el guión de La edad de oro, lo encontró “transfigurado y trastornado”, hasta tal punto que renunció a trabajar con él. Esta fascinación repentina del pintor por la que llegaría a ser su musa se ve reflejada en parte en el hecho de que Dalí considerase un “signo premonitorio” la coincidencia del nombre de Gala con el de su abuelo Gal, el cual se había suicidado años atrás.


El encaprichamiento de Dalí con Gala sembró la discordia entre los amigos y familiares de éste. Buñuel se quejó de los celos que sentía Gala por la relación entre los dos amigos, tanto que intentó destruirla. En cuanto a la conservadora familia de Dalí, el hecho de que el joven e inhibido pintor saliera con una rusa afincada en París, casada y sexualmente desvergonzada, constituía todo un escándalo. La primera decisión al respecto del padre de Dalí, el 26 septiembre del 29, fue cambiar su testamento: Salvador recibiría el mínimo prescrito por la ley, y el resto sería para su hermana Anna Maria. No tardaría mucho en echarlo definitivamente de casa, renegando de él y rechazando cualquier tipo de relación entre ambos. En en señal de protesta, Dalí se rapó la cabeza. Se casaron en 1932.


A finales de septiembre Gala volvió a París para reunirse con su marido, llevándose con ella varios cuadros de su amigo Salvador. En la ausencia de su amada, Dalí se entregó febrilmente al trabajo, y finalmente decidió viajar a París, donde se estrenaba su película Un perro andaluz y donde esperaba reencontrarse con Gala. De allí salieron ambos de vuelta a España, en lo que se denominó como “un viaje de amor”. A pesar de que Gala volvería temporalmente al lado de su marido, este viaje fue definitivo para fortalecer su relación. Poco tiempo después Gala lo abandonaría todo para trasladarse junto a Dalí, del que no se separaría hasta su muerte, en 1982.


Alain Delon y Romy Schneider

Romy Schneider contó a la prensa cómo fue el primer encuentro con Alain Delon en el aeropuerto de Orly. Allí la esperaba el joven casi desconocido que sería compañero en el film Christine. El actor estaba al pie de la escalera. Ella miró con interés al joven perfectamente vestido, con corbata, bien peinado, atractivo, serio y con un ramo de rosas rojas. Ella todavía no hablaba francés y él tampoco inglés... Pero un sentimiento los unía. Muerta de amor por el,como todas en los 60, se fue a vivir a Paris con el. Hasta que se hace famosa en todo el mundo gracias a la pelicula El proceso. Romy Schneider compartió cartel con Alain Delon en la película Amoríos. Tal fue el apasionado romance para Romy, que la pareja se comprometió en público frente a las atentas miradas de periodistas. La madre de Romy no estaba nada contenta con aquella historia de amor y advertía a la joven que aquel seductor le iba a hacer sufrir mucho. Poco meses de aquella sentencia, tras un distanciamiento de madre e hija, Romy sintió que su progenitora no iba nada mal encaminada.

Tras uno de sus viajes para filmar las películas que fue realizando, Romy regresó al hogar que compartía con Alain pero allí sólo le esperaba un ramo de rosas y una carta de despedida. Delon desoyó las súplicas de Schneider, que quería regularizar la situación, y acabó abandonándola, dejándola sumida en una intensa depresión, y provocando que tuviera que ser tratada con calmantes. No se explica por qué, a pesar de todo, la adorable protagonista de Sissy emperatriz mantuvo la amistad con Delon durante toda su vida.


El 29 de mayo de 1982, diez meses después de la muerte accidentada de su hijo David, encuentran el cadáver de Romy en su apartamento de Paris. Al no realizarse autopsia, no se sabe si murió de una crisis cardiaca o un suicidio a base de la mezcla mortal de alcohol y barbitúricos.


Romy Schneider se encuentra enterrada con su hijo a pocos kilómetros de Paris, una ciudad que ella amaba con locura y donde admitía haber vivido sus pocos momentos de felicidad.


Hamlet y Ofelia

Hamlet es una de las obras de madurez de William Shakespeare, fechada hacia 1600-1601, y está basada en una de las leyendas danesas recogidas por Saxo Gramaticus en sus Crónicas Dánicas fechadas en el siglo XII.

El príncipe Hamlet sufre la pérdida de su padre, el rey Hamlet de Dinamarca. Apenas pasado poco más de un mes del fallecimiento del rey, Claudio, hermano del difunto, hereda el trono y se casa con la madre de Hamlet, la reina Gertrudis. Estos hechos hacen que la agonía y el dolor de Hamlet aumenten, ya que ve a su madre como una mujer de afectos inconstantes, infiel y sin corazón. Más adelante, el supuesto fantasma del rey Hamlet se le aparece al príncipe y le revela la causa de su muerte: había sido asesinado por su propio hermano, Claudio, y le pide a Hamlet que se vengue acabando con la vida del fratricida. Tras este encuentro, Hamlet duda si el fantasma es o no su padre y si lo que le ha dicho es cierto.


Ofelia, quien había tenido una relación afectiva y amorosa con Hamlet en tiempos anteriores al inicio de la acción dramática, es obligada por su padre y por su hermano a que termine con dicha relación por unos chismes. Vigilada por su padre y por Claudio, Ofelia rompe la relación, devolviéndole a Hamlet algunos recuerdos que él le había dado. Hamlet reacciona con furia, enloquecido, diciéndole que se vaya a un convento. Más adelante, Hamlet, aprovechando unos actores que el rey Claudio había ordenado contratar para que distrajeran a Hamlet de su melancolía, ordena para que monten una obra de teatro mostrando la manera en que el fantasma le había descrito el asesinato. La reacción del rey ante la obra termina de convencer a Hamlet de que las revelaciones del fantasma eran ciertas.


En una discusión con su madre, Hamlet mata accidentalmente a Polonio, quien estaba oculto detrás de un tapiz. En un arrebato de ira, el príncipe había pensado que quien estaba oculto era el rey Claudio. Entonces, aparece el espectro y habla con Hamlet, pero la reina no lo puede ver ni escuchar. El rey, atemorizado tras verse comprometido por el argumento de la obra montada, y temiendo por su propia vida luego de conocer el asesinato de Polonio, decide enviar a Hamlet a Inglaterra, pero no sin antes pedirles en secreto a los ingleses que no duden en asesinar a Hamlet en cuanto llegase. Hamlet parte así, pues, a Inglaterra.


Laertes, al enterarse del asesinato de su padre, jura venganza. Ofelia, con su salud mental seriamente afectada por el asesinato de su padre, muere ahogada en un río. Más tarde, el rey Claudio y Laertes, al saber del fracaso que había tenido el plan de matar a Hamlet y al enterarse también de su regreso, organizan otro plan para matarlo. Laertes pelearía contra Hamlet con una espada envenenada. Durante un combate, Hamlet y Laertes se hieren mutuamente de gravedad con la espada envenada de Laertes. La reina bebe del vino envenenado que estaba destinado a Hamlet y muere. En medio de la confusión, Laertes y Hamlet son separados; Laertes se lamenta, confiesa a Hamlet que la trampa del vino fue ideada por el rey, y declara al rey como el delincuente de esta tragedia. Hamlet, encolerizado, por fin logra herir al rey y le hace beber de su propio veneno, cumpliendo finalmente la venganza que el fantasma de su padre anhelaba. Hamlet, antes de morir, pide que se declare al príncipe noruego Fortimbrás heredero del trono.

Romeo y Julieta

Tragedia de William Shakespeare sobre las desventuras de una pareja de enamorados que sufre la terrible enemistad de sus familias: Montescos y Capuletos, en la ciudad de Verona, ltalia. La muerte de ambos cierra la historia de amor más conocida de la Tierra. En una de las líneas más sentidas, Julieta dice: "Romeo, Romeo, ¿por qué eres Romeo" haciendo referencia al nombre que obligaba a la separación de ambos.

Verona, mes de julio. En un baile de máscaras se conocen Romeo Montesco y Julieta Capuleto, quienes se sienten inmediatamente atraídos. Romeo le declara su amor cuando la visita en el balcón de la casa familiar. Pero siendo conscientes del odio que separa a las dos familias nobles, eligen casarse en secreto ante el sacerdote Lorenzo. Luego, en una lucha personal, uno de los Capuletos mata a un amigo de Romeo y éste a su vez, da muerte al matador. Romeo es obligado por su familia a ocultarse en Mantua. El padre de Julieta, que desconoce la boda secreta, quiere obligar a su hija a casarse con el conde Paris. Julieta visita al sacerdote pidiéndole consejo, pues ni quiere ni puede romper su voto matrimonial.


El religioso le da entonces una poción que produce en las personas la apariencia de la muerte secándolas profundamente. De tal forma, piensa el sacerdote, Romeo vendrá en su rescate. Ella toma el engendro. Romeo regresa a Verona al tener noticias de la muerte de Julieta y, lleno de odio, mata a Paris. Luego encuentra a Julieta supuestamente "muerta". Incapaz de soportar tanto dolor, Romeo le da un último beso, se toma un veneno y cae muerto a sus pies. Cuando Julieta se recupera del letargo y comprueba la muerte de Romeo, ella también se suicida, clavándose una daga en el pecho.


Tras la terrible tragedia de muertes y odios rodeando el amor imposible y eterno, las familias superan las distancias y se reconcilian. Romeo y Julieta ha sido llevado al cine, al teatro, a la danza, se han compuesto sinfonías, conciertos, poemas sinfónicos, ballets y se han producido centenas de pinturas y esculturas.




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